Uruguay se consolidó en los últimos años como un hub estratégico para operaciones regionales de alto valor agregado. Para Envirotainer, líder global en soluciones de transporte con control de temperatura para la industria farmacéutica, el país ofrece una combinación difícil de replicar en la región, estabilidad regulatoria, previsibilidad jurídica y talento altamente calificado. En un contexto donde la logística es tan crítica como el producto que transporta, Uruguay se consolida como un actor global en el mercado farmacéutico.

“Uruguay ofrece estabilidad, previsibilidad y talento. Para nosotros es mucho más que una base operativa, es la puerta de entrada a LATAM”, afirma Soledad Ramírez.

Desde Zonamerica, la compañía gestiona una operación regional compleja que conecta múltiples mercados bajo estándares regulatorios exigentes, donde comprender la legislación de cada país, innovar en procesos y pensar la sustentabilidad resulta clave para escalar de manera eficiente.

 

Soledad, ¿cómo fue tu recorrido profesional hasta llegar a liderar las operaciones de Envirotainer en Uruguay y las ventas regionales para Latinoamérica?

Tengo formación en química y comencé mi carrera hace muchos años en la industria farmacéutica. Trabajé durante aproximadamente diez años en una empresa que también está instalada en Zonamerica, en un rol con fuerte foco regional y corporativo. Esa experiencia me permitió conocer en profundidad la regulación farmacéutica en Latinoamérica, especialmente en temas de distribución, logística y supply chain, con un énfasis particular en calidad.

En ese contexto empecé a trabajar con cadenas de frío y embalajes para productos sensibles, y fue allí donde conocí el producto que en ese momento se llamaba Va-q-tec, una empresa que recién se estaba instalando en Uruguay. Me enamoré del producto y decidí pasar “al otro lado del mostrador”. Así fue como me sumé a la compañía, inicialmente enfocada en desarrollo de producto, logística, supply chain y garantía de calidad para productos de alto valor.

 

 ¿Cuándo se instala Envirotainer en Uruguay y qué rol cumple hoy el país dentro de la estrategia regional de la compañía?

La compañía eligió a Uruguay dos veces. Primero, cuando Va-q-tec, de origen alemán, decidió instalar su subsidiaria aquí. Y luego nuevamente, cuando Va-q-tec se fusionó con Envirotainer, hace dos años atrás. En ese momento, la empresa podría haber cerrado operaciones o mudarse a mercados más grandes como Argentina o Brasil, pero volvió a elegir Uruguay.

Lo que se valoró fue el crecimiento del país como hub farmacéutico, su estabilidad, previsibilidad y el talento disponible. Uruguay es un país previsible, con buena conectividad, y hoy funciona como la puerta de entrada a Latinoamérica, de forma similar a lo que representa Panamá para Centroamérica. A pesar de algunos desafíos logísticos, muchas compañías farmacéuticas eligen operar desde aquí por esa combinación de estabilidad, talento y acceso regional.

 

Para quienes no conocen el sector, ¿cómo funciona el modelo de Envirotainer?

Nuestro core business es facilitar la logística de la industria farmacéutica mediante soluciones de embalaje con control de temperatura. Ofrecemos contenedores y cajas tanto activas como pasivas.

Los embalajes activos requieren una fuente de energía externa. Pueden enchufarse en aeropuertos o funcionar con baterías, como una heladera. Los pasivos, en cambio, utilizan una tecnología desarrollada en Alemania que permite mantener la temperatura durante más de una semana sin necesidad de energía externa.

Hoy contamos con un portafolio completo que va desde grandes contenedores aéreos hasta cajas más pequeñas, activas y pasivas. Estos embalajes se utilizan para transportar vacunas, tratamientos oncológicos, insulina y otros productos farmacéuticos sensibles, garantizando que se mantengan, por ejemplo, entre 2 y 8 grados durante todo el trayecto.

 

Envirotainer es reconocida por su nivel de innovación. ¿Qué desarrollos recientes destacás y cómo impactan en los clientes de la región?

En embalajes pasivos, el aislante que desarrollamos es hasta diez veces más eficiente que el ​​poliestireno expandido (EPS) tradicional. Eso permite conservar mejor la temperatura y lograr una relación muy eficiente entre volumen externo e interno.

En el caso de los activos, desarrollamos un contenedor que se carga con energía solar, algo único en el mundo, que ya se utiliza en Europa. Aunque aún no está disponible en Latinoamérica, marca claramente hacia dónde vamos.

¿Cuál es el destino final de los embalajes?

El foco central de Envirotainer es la sustentabilidad. Impulsamos fuertemente la reutilización de las cajas y trabajamos bajo un modelo de “producto como servicio”, ofreciendo regímenes de renta para que los embalajes regresen al circuito y no se descarten en destino.

Un aspecto clave de este enfoque es la logística inversa. Yo puedo mandar un producto de Uruguay a Panamá y pensar en traerme esa caja vacía para acá. A primera vista parece poco sustentable, porque uno podría pensar que las emisiones de traer una caja vacía en avión son peores que tirarla en destino. Pero hemos hecho todos los estudios, incluso con clientes que ya aplican logística inversa, y sigue siendo menos contaminante reutilizar esa caja que desecharla. Extender su vida útil es clave para reducir el impacto ambiental, y eso es lo que buscamos impulsar. En Latinoamérica estamos en una etapa de evangelización. Hay que educar al cliente y trabajar mucho sobre la cultura de la eficiencia y la economía circular.

 

¿Qué características tiene la operación latinoamericana y cuáles son hoy los principales desafíos y oportunidades del mercado pharma en la región?

Latinoamérica no es una región previsible, pero sí está avanzando hacia una mayor regulación y estandarización, lo cual es muy positivo. Las regulaciones benefician a la industria farmacéutica y hacen que productos como los nuestros sean cada vez más necesarios.

Por ejemplo, en Brasil se exige que ciertos medicamentos se transporten entre 15 y 25 grados, algo que antes se consideraba “temperatura ambiente”. En Chile, la ley REP regula los desechos industriales y penaliza el uso de embalajes descartables como la espuma plast, impulsando soluciones reutilizables. Estas regulaciones obligan a las empresas a pensar en sustentabilidad, incluso cuando el primer impulso sea cumplir con la norma. Para nosotros, esto representa una gran oportunidad de crecimiento en la región.

 

¿Cómo impactan los nuevos acuerdos comerciales, como los de Argentina con Estados Unidos o el Mercosur con la Unión Europea, en las operaciones?

Envirotainer es una empresa global, por lo que no adapta su estrategia al corto plazo político o económico de cada país. A mediano o largo plazo puede haber oportunidades, pero hoy no vemos que estos acuerdos muevan significativamente la aguja.

Donde sí notamos cambios concretos es en Argentina: hay mayor apertura a las importaciones, más facilidad para girar divisas y un contexto cambiario que vuelve nuestro producto más competitivo. Antes era muy difícil competir con la industria local debido a los impuestos y restricciones; hoy eso está cambiando.

 

¿Qué diferenciales encontrás en Uruguay que hacen viable y competitiva una operación como la de Envirotainer?

La estabilidad y previsibilidad del país son claves. Los cambios de gobierno no implican rupturas profundas, lo que genera confianza. Además, hay mucho talento, una gran apertura a la innovación y, al ser un país pequeño, es más fácil implementar cambios.

La ley de zonas francas es un diferencial enorme para nosotros. Estar en Zonamerica facilita una operación que está en tránsito permanente, con contenedores que van y vienen del aeropuerto todo el tiempo. Eso nos da un plus operativo muy importante.

 

¿Qué valor aporta Zonamerica a sus operaciones?

Zonamerica tiene un ecosistema pharma muy potente. Muchas de las empresas instaladas acá son nuestros clientes o casas matrices de laboratorios que distribuyen a toda Latinoamérica utilizando nuestros embalajes.

La cercanía al aeropuerto, la disponibilidad permanente de los equipos y el espíritu innovador hacen que el “no” no sea una respuesta válida. Siempre se busca cómo hacerlo posible. Yo trabajo en el parque desde hace casi 20 años y el crecimiento ha sido impresionante, siempre acompañado por el directorio y la gente que lo gestiona. La empresa eligió Zonamerica en 2018 y volvió a elegirla en 2024, y hoy seguimos trabajando en nuevos proyectos de expansión y crecimiento. Para nosotros, estar acá es una decisión estratégica.