Empresas brasileñas, europeas y chinas muestran interés creciente en usar Uruguay como base de distribución para la región. La razón es operativa: el país ofrece infraestructura de zona franca pensada para logística, distribución y centros de servicios compartidos, con acceso directo a Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Perú desde una única base.

 

Infraestructura para logística y hubs regionales

Un centro de operaciones regional necesita resolver tres cosas a la vez: almacenamiento, valor agregado al producto y conectividad. En el Campus de Zonamerica, esas tres funciones conviven en la misma infraestructura.

Empresas que hoy operan centros logísticos en Uruguay ya usan esa base para abastecer a varios países de la región, sumando servicios como etiquetado y packaging específico antes de la distribución. Eso reduce pasos en la cadena y concentra la operación en un solo punto.

La conectividad también pesa en la decisión. Las telecomunicaciones de alto nivel son parte de la infraestructura de las zonas francas uruguayas, un factor relevante para quien opera centros de servicios compartidos que dependen de conexión estable con casas matrices y clientes en otros países.

 

Ventajas estratégicas de las zonas francas uruguayas

El régimen de zona franca de Uruguay se describe como integral y transparente, orientado a actividades de alto valor agregado — no es un régimen puntual ni sectorial, y eso facilita planificar a largo plazo para quien está evaluando dónde instalar una sede regional.

Esa política también es sostenida en el tiempo: Uruguay apoya históricamente su rol de centro de servicios para la región con una política económica estable, lo que reduce la incertidumbre regulatoria para empresas extranjeras.

Para una empresa brasileña que evalúa expansión regional, esto significa un régimen con reglas claras, un Campus con infraestructura corporativa ya en funcionamiento, y acceso a la misma base logística que hoy atiende Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Perú.

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